En el corazón de Las Compuertas, donde el aire parece tener más calma y la vid respira distinto, Bodega Durigutti acaba de abrir un espacio que promete convertirse en el nuevo infaltable del circuito gastronómico mendocino. Se llama Las Compuertas Bodegón y llega con una propuesta fresca, relajada y auténtica: mesas al aire libre, música que acompaña sin invadir y un menú de tapeo que sorprende tanto por su sabor como por su precio amigable.
Lejos de las formalidades, este bodegón reversiona la experiencia clásica de bodega y la lleva a un terreno más cotidiano y descontracturado. Acá el vino no sólo se sirve: se comparte en pingüino, como en esas mesas familiares donde la charla fluye sola. La carta suma tragos simples y bien logrados, pensados para disfrutar sin vueltas, y una selección de pequeños platos para picar, probar y repetir.
La apertura reunió a mendocinos curiosos, amantes del vino, habitués de Durigutti y turistas que buscaban descubrir algo distinto. Y lo encontraron: un espacio donde la cercanía es la norma, el ambiente invita a quedarse un rato más y cada detalle tiene esa impronta cálida que caracteriza a los hermanos Durigutti.