Llegué al Park Hyatt Mendoza cuando la noche empezaba a tomar ritmo y la ciudad ya respiraba vendimia. En la antesala de los días más importantes del calendario vitivinícola, la Chachingo Wine Fair volvió a convertirse en uno de esos encuentros donde el vino, la política y la sociedad mendocina se cruzan en un mismo brindis.

Desde el primer momento el ambiente fue el que caracteriza a esta feria: copas en mano, música, conversaciones entre bodegueros y una energía especial que solo se siente en Mendoza cuando llega la vendimia. Entre los distintos stands, las bodegas participantes ofrecían sus mejores etiquetas mientras los invitados recorríamos el salón degustando y descubriendo nuevas propuestas.

La noche también tuvo una fuerte presencia institucional. Entre los asistentes se encontraba el gobernador de la provincia, Alfredo Cornejo, quien recorrió la feria saludando a productores y referentes del sector. También dijeron presente intendentes de distintos departamentos vitivinícolas como Godoy Cruz, Luján de Cuyo y Tunuyán, reflejando la importancia que tiene el vino para toda la provincia.

Lo interesante de la Chachingo Wine Fair es justamente ese equilibrio entre lo técnico y lo social. En un mismo espacio se pueden ver enólogos explicando sus vinos, empresarios generando vínculos y amantes del vino disfrutando de una noche que celebra la identidad mendocina.

A medida que avanzaba la noche, el salón del Park Hyatt Mendoza se llenaba de brindis, risas y reencuentros. Era evidente que más que una feria, se trataba de un punto de encuentro para toda la comunidad del vino en una de las semanas más importantes del año.

Entre copas que se levantaban una y otra vez, la sensación era clara: la vendimia ya estaba en marcha, y la Chachingo Wine Fair volvió a ser el escenario perfecto para celebrarlo.