Quien no se comió una mila del Gallego???

No sé si es el aire de bodegón o mi fanatismo por la milanesa, pero apenas entré al nuevo local de El Gallego es como saber que estas en un lugar donde se come bien. Esta es su quinta sucursal, y está ubicada nada menos que en el nuevo paseo gastronómico Circuito de Luján de Cuyo, un espacio que ya se está convirtiendo en parada obligada para quienes amamos la buena comida sin vueltas.

El lugar tiene ese espíritu de bodegón clásico pero con un toque moderno: techos altos, mozos que te saludan con una sonrisa y porciones que te hacen dudar si vas a necesitar ayuda para volver a tu casa. No exagero: vi salir una milanesa del tamaño de una rueda de auto y en la mesa todos se pararon para sacarle fotos. Yo no fui menos.

Pedí lo que había venido a buscar: la milanesa «De Locos», un plato pensado para compartir —aunque no niego que por un momento pensé en enfrentarla solo—. Crocante, dorada, generosa, y con ese gustito a casero que El Gallego sabe hacer como pocos. Acompañé con papas fritas, y un vermuth y dejé que la experiencia me atraviese con todos los sentidos.

Con respecto a la carta, mantiene los clásicos y destacan las pastas, además de sus embutidos, carnes tradicionales, opciones veggie, menú infantil y a crédito personal, las mejores tortillas de papas y rabas a la romana que eh probado.

Una cosa que me llamó la atención fue lo grande que es el local, tiene espacio para niños, dos pisos y esa combinación entre bodegón antiguo con toques modernos. Y en el aire, ese murmullo feliz que solo se escucha donde la gente está disfrutando.

El Gallego no necesitó reinventarse para llegar a este nuevo punto. Lo que hace, lo hace bien: comida abundante, sabrosa y con ese toque de hogar que hoy es difícil encontrar. Lo nuevo es la locación, un espacio pensado para recibir mucho público pero sin perder lo esencial: el alma de bodegón.

Me fui con el estómago lleno y el corazón contento. Volveré, sin dudas. Porque cuando algo está bien hecho, uno siempre encuentra una excusa para repetir.

Nicolas Guevara